Cómo citar recursos electrónicos: del uso a la norma y de la norma al uso.
Análisis de prácticas de citación en revistas españolas de biblioteconomía

Assumpció Estivill y Cristóbal Urbano
Escola Universitària Jordi Rubió i Balaguer
de Biblioteconomia i Documentació.
Universitat de Barcelona

 

Resumen

En esta comunicación se presenta, por un lado, la propuesta de los autores "Cómo citar recursos electrónicos" –que se publicó en International world en español, vol. 6, núm. 9)– y se la compara con la norma ISO 690-2. Por otro, se examinan los esquemas de citas y referencias de recursos Internet utilizados por los autores que publican en revistas españolas de biblioteconomía y documentación. Con este análisis se pretende determinar hasta qué punto los autores utilizan esquemas de citación y de referencias suficientes para identificar y recuperar los recursos Internet que citan en sus trabajos de investigación y coherentes con los esquemas usados para citar documentos no electrónicos.

Palabras clave

Documentos electrónicos / Recursos electrónicos / Internet / Citas bibliográficas / Referencias bibliográficas / ISO 690-2

 

Introducción

En el número de septiembre de 1997 de la revista Information world en español (IWE) publicamos una propuesta para elaborar referencias de recursos electrónicos. El artículo, que salió simultáneamente en formato electrónico y en versión española y catalana, fue escrito a petición de los editores de la misma revista.(1) En aquel momento era evidente un interés creciente por el tema que se manifestaba en frecuentes consultas a la lista de discusión IWETEL. Los autores de artículos y trabajos de investigación utilizaban, cada vez más, fuentes electrónicas en la elaboración de sus trabajos y todavía no existían unas directrices en español que les ayudaran a preparar las referencias bibliográficas y las citas de estas fuentes. Nuestro texto –que estudiaba como punto de partida el borrador incompleto de la norma ISO 690-2(2) y diversos manuales de estilo que abordaban, de forma más o menos exhaustiva, la confección de referencias y citas de recursos electrónicos– tenía como objetivo ser una primera aproximación al tema que orientara a los autores de lengua española en la elaboración de referencias de recursos electrónicos.

 

Actualmente ya se ha publicado el texto definitivo de la norma ISO 690-2(3) y en la bibliografía especializada abundan las referencias a documentos y servicios electrónicos. La comunicación que presentamos tiene un doble objetivo. Por un lado, pretende revisar la propuesta que publicamos en IWE ahora hace un año a la luz de la norma definitiva. Por otro, se propone analizar cómo citan las fuentes electrónicas los autores que publican en revistas españolas de biblioteconomía y documentación con el objetivo de determinar hasta qué punto se sigue un esquema sistemático y suficiente para identificar y localizar los recursos citados, y que sea coherente con el sistema de citas de fuentes no electrónicas.

 

La propuesta publicada en IWE

La redacción de la propuesta "Cómo citar recursos electrónicos" partió del análisis de una serie de manuales de estilo tradicionales que, de una forma todavía tímida e incompleta, incluían algunas directrices para elaborar referencias y citas de fuentes electrónicas. (4) También se tuvieron en cuenta una serie de trabajos publicados en Internet que hacían propuestas para citar estos materiales a la manera de los manuales de estilo clásicos. (5) Los dos textos que guiaron de manera más cercana la elaboración de la propuesta fueron el borrador de la norma ISO 690-2 y un trabajo nuestro previo sobre referencias y citas bibliográficas en general que ya incluía algunas directrices para citar fuentes electrónicas y que se publicó en la revista Item. (6) De hecho, el texto "Cómo citar recursos electrónicos" complementa y amplia el anterior y, debido a su carácter sintético, su correcta aplicación implica la consulta del primer trabajo más amplio, anotado y ejemplificado.

 

La propuesta parte de una serie de esquemas –basados en los que se incluyen en el borrador de ISO 690-2– que enumeran y ordenan los elementos obligatorios y opcionales recomendados para identificar y facilitar la recuperación de un recurso electrónico concreto. Los esquemas contemplan la elaboración de referencias de las fuentes siguientes: textos electrónicos, bases de datos y programas informáticos; partes de textos electrónicos, bases de datos y programas informáticos; contribuciones en textos electrónicos, bases de datos y programas informáticos; publicaciones seriadas electrónicas completas; artículos y otras contribuciones en publicaciones seriadas electrónicas; sistemas electrónicos de boletines de noticias, listas de discusión y mensajería; mensajes electrónicos.

 

El texto "Cómo citar recursos electrónicos" se aparta del borrador de la norma ISO 690-2 en una serie de puntos que pueden resumirse y justificarse de la manera siguiente:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ISO 690-2

El texto completo y definitivo de la norma ISO 690-2 se publicó en noviembre de 1997. En el borrador previo –divulgado a través de Internet– sólo se habían incluido los esquemas de las referencias y algunos fragmentos que definían elementos propios de los recursos electrónicos. Las diferencias entre las partes coincidentes de los dos textos son mínimas; la norma definitiva presenta la características siguientes respecto al borrador:

 

 

Una gran parte del texto que se omitió del borrador sigue casi al pie de la letra el redactado de la norma general ISO 690; en las partes coincidentes sólo se observan ligeras modificaciones para adaptarlas al nuevo contexto. Pero hay también algunas diferencias más relevantes respecto a ISO 690. Son las siguientes:

 

 

 

 

 

 

Como ya sugería el borrador, ISO 690-2 es una norma muy completa –incluso quizás lo sea excesivamente para sus propósitos. Aunque la norma se dirige directamente a aquellos autores y editores que en sus trabajos tienen que incluir referencias y citaciones de textos electrónicos, en tanto que norma internacional también debería ser un marco que hiciera posible el desarrollo de diversos modelos de citas y referencias adaptados a contextos distintos. Tradicionalmente, las comunidades académicas, científicas y profesionales han tenido sus propios esquemas de citas y referencias –algunos bastante anteriores a ISO 690. Para que la norma fuera realmente la pauta o patrón genérico, debería ser lo suficientemente amplia y flexible para dar cabida a todos los modelos en uso. La realidad, pero, no es exactamente así, ya que ni el orden de los elementos prescrito por la norma ni la obligatoriedad de ciertos elementos no son constantes de sus diversas aplicaciones –de los manuales y hojas de estilo.

 

En relación a las referencias de materiales tradicionales, las diferencias entre la norma y las distintas aplicaciones más extendidas son mínimas. Con la excepción de algunas variantes en el orden y la obligatoriedad de los elementos, existe un paralelismo bastante real entre el patrón y sus adaptaciones y –lo que es más importante– con la forma en que los autores las usan en sus artículos y trabajos de investigación. Sin embargo, esta triple correspondencia ya no es tan evidente en el caso de las referencias de recursos electrónicos, sobre todo de recursos publicados en Internet. Por un lado, las directrices que proponen modelos de referencias de estos recursos a la manera de los manuales de estilo tradicionales (MLA, APA, Chicago) o de la misma ISO 690-2, se multiplican en la misma Internet(8) y sus esquemas parecen bastante fieles a los patrones de origen. Pero, por otro lado, a primera vista no parece que los autores tengan muy en cuenta estas pautas cuando han de documentar sus fuentes electrónicas de información. Así por ejemplo, es bastante sintomático que las numerosas guías de recursos Internet que se publican en la red no sigan ninguno de estos modelos –más o menos complejos–, a pesar de que su función es paralela a la de las bibliografías o listas de referencias bibliográficas de materiales tradicionales. En la mayoría de los casos estas guías de recursos Internet se limitan a dejar constancia de un título –que no siempre coincide con el del recurso– y una dirección electrónica –a menudo en forma de vínculo oculto.

 

En relación con este tema, en la segunda parte de este trabajo se analizan las prácticas de citación de recursos Internet entre los autores que publican en revistas españolas de biblioteconomía y documentación. El objetivo de este análisis es comprobar hasta qué punto los autores –que en este caso trabajan en el campo del tratamiento de la información– siguen esquemas cercanos a la norma o a propuestas como la que en su día publicamos en la revista IWE .

 

Análisis de prácticas de citas y referencias bibliográficas en revistas españolas de biblioteconomía y documentación

El análisis de prácticas de citas y referencias bibliográficas se ha llevado a cabo a partir del examen de los artículos publicados en las revistas siguientes:

 

 

De los títulos anteriores se han analizado, siempre que ha sido posible, los artículos publicados en los números correspondientes a 1997 y al primer semestre de 1998; algunas revistas de periodicidad poco frecuente salen con cierto retraso y al cerrar el estudio todavía no habían publicado ningún número del año en curso. El estudio se inicia en 1997 porque es a partir de esta fecha que se observa una cierta preocupación por el tema de cómo citar recursos electrónicos, y también porque ha sido bastante recientemente que los autores han empezado a citar fuentes electrónicas en sus trabajos. Estos límites cronológicos tan restringidos impiden que, por el momento, se puedan sacar conclusiones sobre la evolución de las prácticas de citación; será en un trabajo posterior que se podrá hacer este análisis.

 

Para el recuento y caracterización de las citas y referencias y de los elementos que las conforman se han contemplado las listas de referencias bibliográficas al final del texto y las citas en nota a pie de página o en nota al final del texto. No se han considerado ni las citas múltiples a un mismo documento ni las bibliografías o listados de recursos Internet cuando se encuentran integrados en el cuerpo del artículo o en anexos. Tampoco se han tenido en cuenta las referencias en el cuerpo del texto que mencionan una entidad o un producto junto con la dirección electrónica de su página web principal.

 

Otra limitación impuesta al trabajo ha sido el tipo de recursos electrónicos considerado. Se han descartado las citas y referencias de documentos electrónicos en un soporte físico tangible –CD-ROMs, disquetes, etc.–, y de los documentos en línea sólo se han contemplado aquellos que están disponibles en Internet. Se ha entendido que estos documentos presentan unos problemas específicos concretos que los diferencian de otros recursos electrónicos. Además –y aunque sea de manera tangencial–, esta limitación permite observar en qué grado los documentos presentes en la Red se utilizan como soporte a la comunicación formal académica en biblioteconomía y documentación en España. Si bien no es un objetivo central de este trabajo, se ha estimado que podía ser significativo vincular el debate sobre la forma de citar recursos electrónicos al nivel de uso de las fuentes Internet en la bibliografía de aquellas disciplinas.

 

Para llevar a cabo el análisis de prácticas de citación y de referencia de los autores que publican en revistas españolas de biblioteconomía y documentación se han seguido los pasos siguientes:

 

a) Cuantificación del total de citas y de citas electrónicas –esto es, de citas de documentos electrónicos– en los artículos de cada una de las revistas seleccionadas.

b) Cuantificación de los tipos de documentos electrónicos citados.

c) Cuantificación de los elementos descriptivos presentes en las referencias y citas de recursos electrónicos y establecimiento de una muestra de documentos electrónicos en la que se ha comprobado la presencia de elementos descriptivos.

d) Establecimiento de los distintos esquemas de citación de los autores con los elementos descriptivos usados y su orden.

En la Tabla I se sistematiza un primer análisis básico de los datos recogidos en las revistas seleccionadas y los artículos que las conforman. En ella se muestran de manera detallada el total de citas y de citas electrónicas de estas revistas y sus artículos. También se muestran los promedios de citas electrónicas en los artículos que los contienen y los porcentajes totales de citas electrónicos y de artículos con citas electrónicas.

Revista

y año

Total

artículos

Total

artículos

con citas-e

Total

citas

Total citas

en artículos

con citas-e

Total

citas-e

Promedio de citas-e y citas en cada artículo con citas-e

% citas-e

% artículos

con citas-e

AABADOM 97

21

1

148

15

3

3,00 de 15,00

2,03

4,76

ANABAD 97

44

2

590

84

19

9,50 de 42,00

3,22

4,55

ANALES 98

13

3

469

31

7

2,33 de 10,33

1,49

23,07

BAAB 97

17

1

218

19

2

2,00 de 19,00

0,92

5,88

BAAB 98

8

1

195

32

3

3,00 de 32,00

1,54

12,50

BID 98

4

2

57

52

19

9,50 de 26,00

33,33

50,00

CYBERMET 97

1

1

13

13

4

4,00 de 13,00

30,77

100.00

EyB 97

56

9

356

101

40

4,44 de 11,22

11,24

16,07

EyB 97

26

4

143

54

10

2,50 de 13,50

6,99

15,38

ITEM 97

23

9

210

135

58

6,44 de 15,00

27,61

39,13

IWE 97

34

7

107

56

29

4,14 de 8,00

27,10

20,59

IWE 98

20

10

130

53

29

2,90 de 5,30

22,31

50,00

MEI 97

29

6

167

48

9

1,50 de 8,00

5,39

20,67

MEI 98

3

1

1

1

1

1,00 de 1,00

100,00

33,33

REDC 97

17

3

352

40

15

5,00 de 13,33

4,26

17,65

SOCADI 97

20

7

403

147

31

4,43 de 21,00

7,69

35,00

SOCADI 98

23

7

491

221

24

3,43 de 31,57

4,89

30,43

TOTALES

359

74

4.050

1.102

303

4,09 de 14,89

7,48

20,61

Tabla I. Citas electrónicas en relación al total de citas en revistas españolas de biblioteconomía y documentación, 1997-1998.

Dejando al margen algunas características de las revistas examinadas que quizás podrían distorsionar ligeramente estas cifras –por ejemplo, el hecho de que de dos de las revistas sólo se ha publicado un número–, los resultados observados apuntan a un volumen más que notable de citas electrónicas y de artículos con dichas citas. Así por ejemplo, más de la quinta parte de los artículos –74 de un total de 359– incorpora referencias o citaciones de recursos electrónicos; si observamos los números absolutos de citas y referencias, de un total de 4.050, 303 corresponden a recursos electrónicos, y el promedio en los artículos que las incluyen es de 4,09 citas electrónicas por artículo frente a un promedio de 14,89 citas por artículo. Si comparamos los datos de la Tabla I con los de un estudio similar reciente, limitado al período comprendido entre 1994 y 1996, y realizado a partir de las revistas de biblioteconomía y documentación de alcance internacional más citadas(9), destaca, en el caso español, tanto la cantidad de artículos con citas electrónicas (20,61% en las revistas españolas frente al 7,49% en el estudio internacional), como el porcentaje de citas electrónicas sobre el total de citas (7,48% en las revistas españolas frente el 1,13% en el estudio internacional). Evidentemente, estas diferencias porcentuales deberían matizarse, ya que el número de recursos electrónicos disponibles en Internet era mucho más elevado en 1997 que en 1996.

 

De los resultados que se desprenden de la Tabla I, se podría deducir que los documentos accesibles por Internet son ya un elemento significativo de la comunicación científica en España. Sin embargo, los resultados de estudios similares sobre ciencias sociales(10) y ciencias experimentales(11) permiten subrayar la singularidad de la naturaleza de la comunicación científica en biblioteconomía y documentación en nuestro país. Los datos obtenidos en este trabajo no pueden extrapolarse a la investigación en otras áreas del conocimiento. Hay, como mínimo, dos argumentos que apoyan esta hipótesis.

 

En primer lugar, más de un 50% de los artículos del estudio que contienen citas electrónicas tratan, directa o indirectamente, del tema "Internet". La Red es, pues, una fuente de información "reconocida" para trabajos sobre ella misma o sobre su impacto en sectores altamente dependientes de ella –como es el caso de la información y la documentación–; sin embargo, quizás no lo sea tanto cuando se trata de estudiar otros temas. En segundo lugar, el impacto de Internet en el ámbito de la biblioteconomía y la documentación afecta a la naturaleza misma de la disciplina y al perfil del profesional; es por esta razón que, tanto a nivel nacional como internacional, los bibliotecarios y documentalistas están más familiarizados con los documentos electrónicos publicados en la Red que los profesionales de otras disciplinas.

 

Una vez contabilizados y aislados los artículos que incluyen citas y referencias de recursos electrónicos, el segundo paso ha consistido en determinar la tipología de las fuentes citadas –establecida a partir de los distintos esquemas de citación contemplados en ISO 690-2 y en la propuesta publicada en IWE. La Tabla II incluye un resumen de los resultados:

 

Tipos de documento

Núm. de documentos

% de documentos

Textos electrónicos, bases de datos y programas informáticos (monografías)

261

86,14

Partes de textos electrónicos, bases de datos y programas informáticos

0

0,00

Contribuciones en textos electrónicos, bases de datos y programas

6

1,98

Publicaciones seriadas electrónicas completas

5

1,65

Artículos y otras contribuciones en publicaciones seriadas electrónicas

26

8,58

Sistemas electrónicos de boletines de noticias, listas de discusión y de mensajería

3

0,99

Mensajes electrónicos

2

0,66

Tabla II. Tipología de los documentos citados

 

En las cifras de la Tabla II se observa, con el 86,14% del total de citas de recursos electrónicos, un claro dominio de los documentos denominados "monográficos". Destaca también el bajo porcentaje de citas de artículos de revistas electrónicas, sobre todo si se tiene en cuenta que en las citas de documentos no electrónicos suelen predominar los artículos de revista. En este sentido, quizás los resultados se podrían poner en entredicho aduciendo a la dificultad de diferenciar, a partir de los elementos de la referencia, entre las versiones en papel y las versiones electrónicas de la misma revista –sobre todo si la referencia a la versión electrónica no incluye el URL(12). Sin embargo, hay que descartar esta posibilidad ya que, por un lado, casi no hay versiones en línea del tipo de revistas citadas y, por otro, las colecciones de revistas electrónicas comerciales –de subscripción no gratuita– están todavía en un nivel muy incipiente de desarrollo en las bibliotecas españolas. Los datos anteriores dejan entrever que en la edición en Internet han prevalecido, hasta la fecha, aquellos documentos que en la edición tradicional se encuentran entre la literatura gris y las publicaciones oficiales e institucionales –al menos éste es el tipo de documentos Internet que parece más interesante para los profesionales españoles del área de la biblioteconomía y la documentación. En cuanto a los protocolos de acceso, la mayoría de los documentos citados han sido obtenidos vía WWW; sólo un 1’98% corresponden a correo electrónico y un 0’66% al protocolo ftp.

 

El grado de detalle y la normalización con que son citados los recursos Internet es el objetivo central de este trabajo. Para responder a la pregunta "¿qué elementos descriptivos usan los autores en sus citas y referencias?" se han contemplado sólo aquellos tipos de documentos que en el conjunto de artículos analizado tienen más de 20 ocurrencias. Así pues, de las categorías establecidas en la Tabla II sólo se han considerado los textos o documentos monográficos electrónicos y los artículos y otras contribuciones en publicaciones seriadas electrónicas; se han descartado los otros tipos de documentos citados porque su número de citaciones es muy poco significativo. Esta exclusión ha resultado en 287 citas o referencias electrónicas de un total de 303.

 

De las 287 citas seleccionadas se han contabilizado detalladamente los elementos descriptivos que las componen. La lista de elementos que se ha tenido en cuenta corresponde a los elementos obligatorios y opcionales establecidos en la norma ISO 690-2 y a los de la propuesta que publicamos en IWE(13). Además, con el fin de comprobar hasta qué punto los elementos anotados en las citas y referencias corresponde a los elementos presentes en los recursos citados, se ha diseñado una pequeña muestra de 60 documentos monográficos y 15 artículos de revista en los que se ha verificado qué elementos de la descripción están presentes en el documento. También se han establecido los esquemas de citación predominantes y el orden de los elementos que los conforman. Las Tablas III-IV y V-VI resumen de manera cuantitativa los resultados obtenidos para los documentos monográficos y para los artículos de revista respectivamente. 

 

Elementos de las citas

y referencias de documentos monográficos

Elementos presentes en 261 citas % de aparición de los elementos en las 261 citas Elementos presentes en una muestra de 60 documentos % de aparición de los elementos en la muestra

* Responsable principal (a)

166

63,60

32

53,33

* Título (b)

253

96,93

60

100,00

* Tipo de soporte (c)

51

19,54

60

100,00

Responsable(-s) secundario(-s) (d)

10

3,83

13

21,67

* Edición (e)

9

3,45

6

10,00

* Lugar de publicación (f)

42

16,09

28

46,67

* Editor (g)

54

20,69

39

65,00

* Fecha de publicación (h)

77

29,50

21

35,00

* Fecha de actualización / revisión (i)

10

3,83

21

35,00

Descripción física (j)

1

0,38

1

1,67

Colección (k)

0

0,00

0

0,00

Notas (l)

22

8,43

6

10,00

* Disponibilidad y acceso (m)

261

100,00

60

100,00

* Fecha de consulta (n)

73

27,97

60

100,00

* Número normalizado (o)

0

0,00

1

1,67

Tabla III. Documentos monográficos electrónicos: elementos presentes en las citas y en la muestra de documentos analizados

Nota: Los elementos precedidos de asterisco son obligatorios en ISO 690-2.

En relación a los documentos monográficos, en la Tabla III se observa que sólo hay un elemento –la disponibilidad y acceso o URL– que está presente en todas las citas y referencias de documentos electrónicos; sin embargo, según la muestra observada, como mínimo cuatro de los elementos obligatorios de la norma ISO 690-2 –el título, el tipo de soporte, el URL y la fecha de consulta podrían citarse en el 100% de los casos. La utilidad del título y del URL están fuera de toda duda, pero hay ocho referencias que carecen de título(14). Por su parte, el elemento fecha de consulta sirve para dejar constancia de un contenido determinado en documentos que pueden variar con muchas frecuencia, cambiar de dirección o incluso desaparecer; todos los manuales y hojas de estilo sobre citas y referencias de recursos electrónicos prescriben el uso obligatorio de este elemento al menos cuando no hay otra datación posible del documento. El tipo de soporte quizá no sería tan necesario en el caso de listas de referencias que sólo incluyen recursos electrónicos de acceso remoto, pero su utilidad es obvia cuando las citas o las referencias incluyen documentos electrónicos y no electrónicos. Sin embargo, la fecha de consulta sólo se cita en el 28% de los casos, y el tipo de soporte en el 19,5%.

 

Al cotejar la presencia de otros elementos obligatorios en las citas con su presencia en los documentos de la muestra, se han puesto de manifiesto otras diferencias importantes. Los elementos edición, lugar de publicación, editor y fecha de actualización o de revisión aparecen en las citas de nuestros autores con bastante menos frecuencia de la que sería previsible y deseable si se siguieran los cánones establecidos. Si antes se apuntaba la importancia de anotar la fecha de consulta porque muchos documentos Internet se caracterizan por su naturaleza cambiante y volátil, vemos que las fechas de publicación y de actualización o revisión –que podrían ser útiles con la misma finalidad–, tampoco se anotan de manera sistemática; de hecho, se ha comprobado que sólo el 41,76% de las citas y referencias va acompañado de algún tipo de fecha. La Tabla III deja constancia de la brevedad con que los autores citan sus fuentes, ya que sólo hay tres elementos que están presentes en más del cincuenta por ciento de las citas y referencias: el responsable principal (a), el título (b) y la disponibilidad y acceso (m). En la Tabla IV vemos que estos datos concuerdan con el hecho de que tres tipos de citas breves –título-URL ("bm"), autor-título-URL ("abm") y autor-fecha de publicación-título-URL ("ahbm")– acumulan el 57,47% del total:

 

bm

abm

ahbm

abcfghmn

abcdefghmn

ablm

m

abfghmn

abcfglmn

abchm

abhm

66

65

19

9

8

8

8

7

6

5

5

25,29%

24,90%

7,28%

3,45%

3,07%

3,07%

3,07%

2,68%

2,30%

1,92%

1,92%

 

abmn

bmn

abcfghlmn

abcghimn

abcm

abhm

ahbmn

ahbfgm

bcfgimn

bcfgmn

5

5

4

3

3

3

3

2

2

2

1,92%

1,92%

1,53%

1,15%

1,15%

1,15%

1,15%

0,77%

0,77%

0,77%

Tabla IV. Documentos monográficos electrónicos: esquemas de citas usados con el orden de los elementos (valores superiores a 1)

El conjunto de citas y referencias de artículos de revistas electrónicas detectado es muy limitado y, por lo tanto, todavía lo es más la muestra de los documentos comprobados. Este hecho impide sacar conclusiones definitivas respecto a las citas de artículos. Sin embargo, las Tablas V-VI parecen poner en evidencia que hay una mayor uniformidad en los elementos que se utilizan en este tipo de citas y que, en general, son más completas que las de documentos monográficos.

Elementos de las citas y referencias en los artículos y contribuciones de publicaciones seriadas Elementos presentes en 26 citas % de aparición de los elementos en las 26 citas Elementos presentes en una muestra de 15 documentos % de aparición de los elementos en la muestra

* Responsable contribución (p)

25

96,15

15

100,00

* Título contribución (q)

25

96,15

15

100,00

* Tipo de soporte (c)

1

3,84

15

100,00

* Título de la revista (b)

25

96,15

15

100,00

* Edición (e)

0

0,00

0

0,00

* Designación del número y localización de

la contribución en la revista fuente (r)

23

88,46

14

93,33

Notas (l)

0

0,00

2

13,33

* Disponibilidad y acceso (m)

26

100,00

15

100,00

* Fecha de consulta

1

3,84

15

100,00

* Número normalizado

1

3,84

6

40,00

Tabla V. Artículos de revistas electrónicas: elementos presentes en las citas y en la muestra de documentos analizados

Nota: Los elementos precedidos de asterisco son obligatorios en ISO 690-2.

En la Tabla V se cuantifican los elementos presentes en las 26 citas y referencias de artículos de revistas electrónicas y los encontrados en una muestra de 15 documentos. En este caso, cinco elementos obligatorios superan o se aproximan al 90% de ocurrencias –cifra que refleja un nivel de integridad de citación mucho más elevado que en el caso de los documentos monográficos. En correspondencia con estos resultados, se comprueba en la Tabla VI que la formula de citación "responsable de la contribución-título de la contribución-título de la revista-designación del número y localización de la contribución" ("pqbrm") acumula el 76’9% de las citas y referencias.

pqbrm

pqbm

phqbrm

pqbromn

pqcbrm

m

20

2

1

1

1

1

76,92%

7,69%

3,85%

3,85%

3,85%

3,85%

Tabla VI. Artículos de revistas electrónicas: esquemas de citas (elementos y orden de los elementos

 

Esta mayor precisión en las citas y referencias de artículos responde posiblemente al hecho de que las revistas electrónicas están más formalizadas que otros documentos Internet, ya que al formar parte de una estructura seriada están bajo algún tipo de control editorial. Además, seguramente es más fácil establecer paralelismos entre un artículo de una revista electrónica y el de una revista impresa que entre la página web de una institución que explica su organización, funcionamiento, etc., y los mismos contenidos en forma de libro. Ahora bien, a pesar de que las citas de artículos de revistas electrónicas son más completas que las de documentos monográficos, se observa que algunos elementos obligatorios continúan siendo poco utilizados. El tipo de soporte y la fecha de consulta sólo aparecen en una cita cada uno.

 

En general y como se observa en las tablas III-VI, los autores citan los recursos Internet, sobre todo cuando se trata de documentos monográficos, de forma muy breve y sin mantener la coherencia necesaria con el resto de documentos citados en sus trabajos. Si bien estas fórmulas sucintas confieren a la referencia una agilidad que puede ser tentadora –si el documento es accesible en Internet, quien quiera más detalles que se conecte a través de su URL–, no siempre son suficientes para identificar y recuperar correctamente los documentos ni para justificar su contenido o su existencia cuando se modifican o simplemente desaparecen de la Red.

 

A lo largo del corto período analizado se puede intuir una cierta mejora progresiva en las prácticas de citas y referencias que en parte se puede atribuir al interés de los mismos autores y en parte a la difusión de pautas y normativas sobre el tema(15). Es evidente también, aunque no hemos recogido datos sobre esta cuestión, que entre las revistas analizadas hay diferencias notables en la integridad de la citas y referencias. De hecho, son muy pocas las revistas que en sus "instrucciones a los autores" –cuando las incluyen– precisan o ejemplifican los elementos que deben incluirse en las citas y referencias de recursos Internet –o de recursos electrónicos en general. De las revistas seleccionadas para el estudio, las dos que se publican en formato electrónico –BiD y Cybermetrics– remiten explícitamente a páginas web con instrucciones para redactar referencias bibliográficas a documentos electrónicos; de las revistas en papel sólo Item incluye un modelo ejemplificado para citas de documentos en línea. Los tres títulos anteriores junto con los Anales de documentación, el Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, IWE y la Revista española de documentación científica son las únicas publicaciones que incluyen en el misma revista algún tipo de indicación sobre el estilo de las referencias bibliográficas recomendadas a sus autores.

 

Conclusiones

La norma ISO 690-2 debe actuar como marco teórico sobre el que desarrollar manuales y guías de estilo de citas y referencias bibliográficas. Estos manuales son necesarios para concretar los aspectos genéricos y decidir las distintas opciones que presenta la norma; así mismo, también son necesarios para adaptarla, simplificándola, a contextos distintos –una publicación, un ámbito profesional, etc. Establecer la puntuación y la tipografía de los elementos y el estilo de citación son aspectos que deben resolver los manuales y guías de estilo, que también deben determinar de qué elementos opcionales se puede prescindir.

 

La edición definitiva de la norma ISO 692-2 no ha introducido tantas modificaciones ni ampliaciones en el texto del borrador previo que obliguen a una revisión profunda de la propuesta que publicamos en IWE. Sin embargo, a parte de ampliar y precisar más el elemento notas, creemos que nuestra propuesta debería eliminar la opcionalidad de ciertos elementos basándose sobre todo en las directrices de los manuales de estilo tradicionales –MLA, Chicago, APA, etc.– a medida que vayan actualizándose en el apartado de recursos electrónicos. También deberían tenerse en cuenta los programas gestores de bibliografías personales, en el sentido de que las referencias y citas bibliográficas de nuestra propuesta puedan ser gestionadas directamente con estos programas. A parte de estas modificaciones en el texto actual de la propuesta, posiblemente también sería de utilidad una guía rápida de uso que sólo incluyera, ejemplificados, los esquemas más frecuentes de citas y referencias.

 

En vista de la inconsistencia de las citas de recursos Internet en relación a las de documentos no electrónicos, de su brevedad y de las irregularidades que dificultan la identificación y ulterior recuperación del recurso, se impone una mayor difusión de las directrices sobre el tema. La misma norma ISO 690-2 debería ser traducida al español, ya que actualmente, al no estar publicado en Internet su texto íntegro y al no haber traducción en aquella lengua, es de difícil acceso.

 

Los editores de revistas científicas y profesionales también deberían tener su papel en esta difusión de pautas que ayuden a sistematizar la elaboración de citas y referencias de recursos Internet y de documentos electrónicos en general. Su función sería la de publicar instrucciones completas, destinadas a los autores que publican en sus revistas, que incluyan directrices para elaborar referencias y citas bibliográficas de todo tipo de documentos –incluidos los que se publican en línea.


Notas:

  1. Assumpció Estivill, Cristóbal Urbano, "Cómo citar recursos electrónicos", Information world en español, vol. 6, nº 9 (septiembre 1997), p. 16-26. También disponible en: <http://www.ub.es/div5/biblio/citae-e.htm>. La versión catalana –Com citar recursos electrònics– está disponible en: <http://www.ub.es/div5/biblio/ citae.htm>.

  2. International Standard Organization, Excerpts from ISO draft international standard 690-2 [en línea]: information and documentation – bibliographic references – electronic documents or parts thereof (ISO/TC 46/SC 9, c1996), <http://www.nlc-bnc.ca/iso/tc46sc9/standard/690-2e.htm> [Consulta: 13 marzo 1997].

  3. International Standard Organization, Information and documentation – bibliographic references – part 2: electronic documents or parts thereof (Genève: ISO, c1997), ISO 690-2: 1997.

  4. Se examinaron los manuales de estilo siguientes: The Chicago manual of style, 14th ed. (Chicago [etc.]: The University of Chicago Press, 1993); Joseph Gibaldi, MLA handbook for writers of research papers, 4th ed. (New York: The Modern Language Association of America, 1995). Karen Patrias, National Library of Medicine recommended formats for bibliographic citations (Bethesda, Md: National Library of Medicine, 1991); Publication manual of the American Psychological Association, 4th ed. (Washington, DC: APA, c1994.

  5. Entre estos últimos textos se examinaron: Andrew Harnack, Gene Kleppinger, Beyond the MLA handbook [en línea]: documenting electronic sources on the Internet, 10 June 1996, <http://falcon.eku.edu/honors /beyond-mla/> [Consulta: 4 abr. 1997]; T. Land, Web extension to American Psychological Association style (WEAPAS) [en línea], re. 1.4, <http://www. beadsland.com/weapas> [Consulta: 14 mar. 1997]; Xia Li, Nancy B. Crane, Electronic sources [en línea]: APA style citation, 24 Febr. 1997, <http://www.uvm.edu/ ~ncraneestyles/apa.htm> [Consulta: 24 abr., 1997]; Janice R. Walker, APA-style citations of electronic sources [en línea], ver. 1.0 (Tampa, Fla.: University of South Florida, 1996) <http://www.cas.usf.edu/english /walker/apa.html> [Consulta: 12 mar., 1997]; Janice R. Walker, MLA-style citations of electronic sources [en línea], endorsed by the Alliance for Computers & Writing, ver. 1.1 (Tampa, Fla.: University of South Florida, 1996) <http://www.cas.usf.edu/english/walker/mla.html> [Consulta: 12 mar., 1997].

  6. Assumpció Estivill, Cristóbal Urbano, "Citacions i referències de fonts bibliogràfiques i no bibliogràfiques: proposta per a la revista ‘Item’", Item, núm. 15 (jul.-des. 1994), p. 4-59.

  7. ISBD(ER): international standard bibliographic description for electronic resources (München: Saur, 1997).

  8. Véase por ejemplo el directorio Citation guides for electronic documents (IFLA, c1995-1998, last update: July 6, 1998) <http://www.nlc-bnc.ca/ifla/I/training/citation/citing.htm> [Consulta: 28 jul. 1998], que incluye veinte y siete referencias de hojas de manuales u hojas de estilo de referencias y citas publicados en Internet.

  9. Yin Zhang, "The impact of Internet-based electronic resources on formal scholarly communication in the area of library and information science: a citation analysis", Journal of information science, vol. 24, no. 4 (Apr. 1998), p. 241-254.

  10. Pere Masip, "L’ús de la informació digital en ciències socials", en: 6es Jornades Catalanes de Documentació (Barcelona: SOCADI: COBDC, 1997), p. 439-446.

  11. Cristóbal Urbano, "Information seeking behaviour of doctoral students in Barcelona since the Internet explosion", en: New book economy: proceedings of the 5th International BOBCATSSS symposium , Budapest, January 1997 (Amsterdam: Hogeschool van Amsterdam, 1997), p. 304-312.

  12. Las citas y referencias de los documentos tradicionales nunca han incluido el elemento localización. En el futuro, cuando los catálogos de biblioteca contengan los registros bibliográficos de las revistas electrónicas que reciban por subscripción –o de otros documentos electrónicos–, y desde este registro se pueda acceder directamente al recurso, posiblemente tampoco será necesario anotar el URL, sobre todo si el recurso citado no es de dominio público.

  13. El elemento "descripción física" que aparece en las tabla III-VI no es un elemento descriptivo independiente en ISO 690-2, sí que lo es en ISO 690. ISO 690-2 da la posibilidad de anotar la descripción física del recurso en una nota opcional. El orden de los elementos en las Tablas III y V corresponde al de nuestra propuesta.

  14. En los casos en que no se anota el título del documento citado se acostumbra a proporcionar, como substituto, una frase que resume su contenido en función del propio interés del autor de la cita. En general, esta substitución del título responde a la dificultad de elucidarlo o a un deseo de brevedad. Respecto al elemento título, sería interesante investigar cómo determinan los usuarios de Internet el título de un recurso, de dónde lo obtienen –cabecera, inicio del recurso propiamente dicho, índice inicial, etc.–, y con que frecuencia acaban modificándolo o substituyéndolo por una explicación en el momento de citar el documento.

  15. La versión web en español de la propuesta "Cómo citar recursos electrónicos" –que los autores de esta comunicación publicaron en la revista IWE en septiembre de 1997– ha registrado, entre el 24 de febrero y el 31 de agosto de 1998, 4.814 consultas procedentes de 55 dominios/países distintos; la versión catalana ha sido consultada en 801 ocasiones. Asimismo, los autores han recibido numerosas consultas y comentarios a través del correo electrónico, tanto de profesionales de área de la biblioteconomía como de otros campos.